 La titulización de activos financieros es una forma de financiación estructurada desarrollada en los 80s en USA y extendida posteriormente en todo el mundo, estimándose en la actualidad un mercado superior a 2 billones de euros. Por Ignacio López-Balcells En su fórmula más simple la titulización implica (i) la venta de un conjunto de activos financieros (cuentas a cobrar) generadas por una Sociedad (cedente) en el curso ordinario de sus negocios (créditos relacionados con tarjetas de crédito y consumo, créditos comerciales, etc.) a una sociedad independiente creada y dedicada exclusivamente a la gestión de fondos de titulización (SGFT) y (ii) la emisión y venta, ya sea a través de una oferta pública o colocación privada, por parte de la SGFT de títulos de deuda respaldados por esos activos financieros, que serán liquidados en su momento con el producto de las cuentas a cobrar. Al "cierre" de la titulización, los fondos fluyen desde el comprador de los títulos-valores (inversores, habitualmente bancos, compañías de seguros o fondos de pensiones) al emisor de los títulos-valores (SGFT) y de éste a la Sociedad cedente de la cartera de activo. A menudo la solvencia de los títulos-valores emitidos se incrementa mediante garantías adicionales, a través de cartas de créditos, pólizas de seguro con entidades distinta de la emisora, etc. El Proceso de Titulización El proceso de titulización implica dos partes esenciales. La primera de ellas es la Compañía que vende (o cede) sus cuentas a cobrar obteniendo la liquidez que necesita, emitiendo efectos comerciales con un "rating" A-1+/p-1 a través de un canal que habitualmente efectúa emisiones para distintas SGFT, si bien mantiene la gestión de las mismas, sin que se produzca ningún cambio o alteración en la cartera de clientes. Las cuentas a cobrar desaparecen del balance, pero siguen siendo gestionadas de la forma habitual, de manera que la Compañía vendedora sigue recaudando sus cuentas a cobrar y generando nuevas cuentas, del mismo modo que antes de iniciarse el proceso de titulización. La otra parte implicada es la SGFT, que obtiene financiación de una tercera entidad, y emite efectos comerciales del más alto ranking crediticio. La personalidad jurídica independiente y autónoma de la SGFT, y la venta real y efectiva de las cuentas a cobrar de la Sociedad (cedente) a la SGFT, hace que estas entidades sean consideradas de "quiebra remota" aún en el supuesto de quiebra de la sociedad cedente de las cuentas a cobrar. Los inversores que adquieren los títulos-valores se preocuparán del riesgo de los activos (cuentas a cobrar) y no de la Sociedad que los cede. Ventajas La estructura de la titulización de activos persigue ventajas significativas para la Sociedad cedente: . En primer lugar las cuentas a cobrar salen del balance de la Sociedad cedente a cambio de un valor equivalente en cash, mejorando consecuentemente el balance de la Sociedad cedente y obteniendo una pérdida o ganancia que suele ser en sí misma una consecuencia beneficiosa. . En segundo lugar, la Sociedad cedente no tiene que esperar hasta el cobro de las cuentas a cobrar para obtener fondos que le permitan financiar su negocio y crear nuevas cuentas a cobrar. . Los títulos emitidos en la titulización suelen obtener una mejor calificación por las sociedades de "rating" gracias a que las carteras del activo se aíslan en una sociedad autónoma e independiente de la sociedad creadora de los títulos y, por tanto, de la marcha de su negocio y, por consecuencia, posibilita a medio plazo una financiación a coste más reducido que otros mecanismos tradicionales de financiación. Además, en supuestos en que los créditos a ceder llevan aparejado un interés, suele haber una diferencia significativa entre el interés pagado sobre los títulos-valores y el interés cobrado sobre los créditos (cuentas a cobrar). . En estructuras no renovables o con tipos de interés fijo, los activos y los pasivos correspondientes pueden ser compensados eliminando la necesidad de coberturas. . El cedente actúa habitualmente como un prestador de servicios (gestión de cobro), por lo que no hay necesidad de notificar los obligados al pago de los créditos (cuentas a cobrar) y, por tanto, la transacción es transparente frente a los clientes de la Sociedad cedente. . Permite una diversificación de las fuentes de financiación. . Distribución de los beneficios y de los riesgos a prorrata entre los inversores. Estas ventajas quedan parcialmente mitigadas por el hecho que la estructura de titulización resulta más costosa que las formas tradicionales de financiación; sin embargo, este mayor coste queda sobradamente compensado por las ventajas que ofrece la titulización. Este coste de la estructura implica únicamente que es necesario que la titulización se efectue sobre un volumen de cuentas a cobrar suficientemente significativo para justificar los costes de titulización. La titulización es básicamente una vía de financiación, y por lo tanto, lo que una compañía pretende con la titulización de un activo no es la obtención de beneficios, sino la mejor vía de financiación que el mercado puede ofrecer.
|