 Felipe Sesma. Abogado. Socio de Rcd Asesores Legales y Tributarios La actual situación económica, calificada ya abiertamente de crisis, está teniendo importantes repercusiones sobre el empleo tanto en pequeñas como en grandes empresas. Lo que inicialmente parecía una crisis propia del sector de la construcción, parece que se va ampliando a otras ramas de la producción. Y sin que sepamos con certeza cuánto va a durar esta crisis, todo indica que puede ser larga. En esta situación ¿qué pueden hacer las empresas?. Una situación económica negativa, que afecte a aspectos financieros, productivos y comerciales de la empresa, que produzca desequilibrios en su balance y que ponga en peligro su propia subsistencia, le permite adoptar medidas de reestructuración empresarial. Las compañías que se encuentren en una situación deficitaria, que se pueda paliar a través de la reducción de personal, pueden plantear despidos colectivos tramitando un expediente de regulación de empleo ante la autoridad laboral. Para plantear estas medidas no es necesario que la situación de la empresa sea irreversible, sino más bien todo lo contrario, que contribuyan a superar una situación económica negativa, por lo que se pueden plantear en situaciones no definitivas sino recuperables. Por esta razón los ajustes de plantilla suelen ir acompañados de un proyecto de viabilidad empresarial. Si la reducción de plantilla por problemas económicos se plantea en una empresa en situación de concurso, el expediente de extinción de las relaciones laborales pasará a ser judicial y en lugar de resolverlo la autoridad laboral, lo resolverá el Juez del concurso. Y aunque en líneas generales el procedimiento establecido en la Ley concursal tiene muchas semejanzas con el que se tramita ante la autoridad laboral, es más probable que en las extinciones de contrato sometidas a la ley concursal nos encontremos en procesos liquidatorios de cierres de empresas. Pero ante las situaciones de crisis, las medidas de reducción de plantilla no son las únicas que pueden adoptar las empresas. Los problemas económicos de las empresas suelen estar vinculados a otros, normalmente de tipo productivo, por lo que para la superación de una crisis económica la reducción de plantilla normalmente ha de ir acompañada de otras medidas como son la reducción de gastos que no sean de personal, la enajenación de activos, la ampliación de capital, la disminución de beneficios o la búsqueda de nuevos mercados. Asimismo, por causas económicas las empresas pueden trasladar a sus trabajadores de centro de trabajo o modificar condiciones de trabajo que afecten a aspectos tan importantes de la relación laboral como la jornada, el horario, el sistema de remuneración o el sistema de trabajo y rendimiento. Pueden también las empresas suspender contratos de trabajo si su situación económica, aunque negativa, es coyuntural y previsiblemente superable. Pueden también adoptar otras medidas de reducción de costes, como descentralizar parte de su actividad productiva (el outsourcing, cuya importancia cuantitativa es cada vez más acusada) o incluso, en determinados casos, adoptar medidas de ajuste salarial. En fin, medidas todas ellas que pueden ayudar a las empresas a superar la situación de crisis en la que nos encontramos.
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