"Quiero ser un Decano que esté muy cerca de los colegiados"
Luís del Castillo Aragón es un hombre afable, de trato cordial, gran conversador y de una amplia formación humanística. Nacido en Madrid en 1934, vive en Barcelona desde 1959, está casado y tiene cuatro hijos. Desde 2002 es el único representante español en el Colegio de Abogados Penal Internacional. Inició su carrera profesional como docente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, siendo expulsado por motivos políticos. Fundó su propio despacho penalista hace más de 30 años y actualmente comparte el bufete con dos de sus hijos, Berta y David, y otros tres compañeros. Empezó a colaborar con el Col.legi d'Advocats como ponente en la Comisión de Deontología, comisión que llegaría a presidir. En 1997 se presentó como diputado a Junta resultando el candidato más votado. En 2001 se presentó al cargo de vicedecano y nuevamente obtuvo el mayor número de votos. Ahora se presenta a Decano y resume sus objetivos en una frase: "Quiero ser un Decano que esté muy cerca de los colegiados".
¿Por qué Luís del Castillo se presenta a las elecciones a Decano del Col.legi?
Todas las decisiones importantes que tomamos en la vida no responden a un único motivo sino a la conjunción de varios. Quizás lo más importante es que mantengo un firme compromiso en la mejora de las condiciones en las que se desarrolla la vida profesional de los abogados y estoy convencido que desde el Colegio puede llevarse a cabo un proyecto que ayude a recuperar y consolidar el lugar que nuestra profesión se merece en el conjunto de la sociedad.
¿Cuáles son los aspectos centrales del proyecto que usted propone?
En primer lugar quiero dar la tranquilidad y sosiego que el Colegio se merece a través del diálogo permanente y abierto con todos los colegiados e instituciones. Creo que hay que reforzar la confianza de los colegiados en la corporación que les representa y que ha de velar por sus derechos. En este sentido, es imprescindible que el Decano sea una persona próxima, cercana, con la puerta siempre abierta para escuchar a todo el mundo y dispuesta a mediar en todas las dificultades y problemas que puedan presentarse. Por otro lado, es necesario también reforzar los servicios que el Colegio proporciona a los colectivos de abogados con mayores dificultades, como es el caso de los jóvenes, los mayores y también las mujeres. También es muy importante que desde el Colegio se incremente el esfuerzo en la incorporación de las nuevas tecnologías de la información al Colegio y a la Abogacía en general.
¿Es positiva la imagen que el resto de la sociedad tiene de los abogados?
Se nos percibe como una profesión un tanto endogámica, encerrada en sus propios intereses, y creo imprescindible trabajar en la dirección contraria. En este sentido, el Colegio ha de ser una herramienta principal de diálogo con todas las instituciones y colectivos para conseguir que la sociedad en su conjunto deposite nuevamente un mayor margen de confianza en nuestra labor.
Usted ha sido Vicedecano con la Junta de Gobierno que acaba de finalizar su mandato. De hecho, fue el candidato más votado en las anteriores elecciones. ¿Es la suya una candidatura continuista?
No, en absoluto, y prueba de ello es la composición de la lista que se presenta conmigo a las elecciones. Me acompaña un equipo joven y entusiasmado por poder llevar a cabo un proyecto global de mejora de los servicios que se ofrecen a los colegiados. Nuestra candidatura no es rupturista ni continuista, nos mueve únicamente el afán y el deseo de trabajar conjuntamente por nuestros compañeros.
Pero permanecer hasta el final del mandato en la anterior Junta puede considerarse, en cierto modo, continuista. ¿No le parece?
No comparto esta afirmación. Obtuve cerca de 3500 votos en las anteriores elecciones y, por lo tanto, no podía dar la espalda a todos esos compañeros que me dieron su confianza para representarles y defender sus derechos. Por otro lado, creo sinceramente que es más útil, cuando no se comparten algunas decisiones o actitudes, permanecer en el sitio desde el cual se puede adoptar una actitud crítica y constructiva.
Usted no es catalán de nacimiento y su lengua materna es el castellano. ¿Cree que puede ser un escollo para acceder al Decanato?
Vivo en Catalunya desde 1959 y, en consecuencia, hablo catalán y me siento un catalán más. Me manejo perfectamente en la lengua propia de Cataluña aunque en el ejercicio de mi profesión utilizo más asiduamente el castellano. No creo que el hecho de haber nacido fuera de Catalunya represente un problema para nadie. Esta es una tierra de acogida y, además, uno no es de donde nace, sino de donde pace.
Para finalizar, ¿por qué Luís del Castillo fue elegido en 2002 miembro del Colegio de Abogados Penal Internacional?
En el CAPI hay cinco representantes de cada continente y en el caso de los representantes europeos, yo obtuve aproximadamente unos 800 votos. Supongo que influyó positivamente mi larga trayectoria como abogado penalista. En todo caso, más que sobre el nombramiento, lo que me gustaría destacar es que, junto a una gran responsabilidad, siento como un honor y un privilegio el hecho de ser miembro de dicha institución. De hecho, si me convierto en Decano me gustaría que el Colegio de Abogados Penal Internacional tuviera una oficina en Barcelona porque hay que potenciar la labor en favor de la justicia universal que se propugna desde el mismo.
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