 Entrevista a M Teresa Duplá Marín, catedrática de Derecho Romano. Vicedecana de Estudios Universitarios, del Espacio Europeo y la Innovación. Facultad de derecho de Esade. Universidad Ramón Llull ¿Qué representa para la Facultad de Derecho de ESADE este reconocimiento? -Representa para nosotros el reconocimiento al esfuerzo y la dedicación de muchos años. Nuestra Facultad es una de las poquísimas en toda España que ha podido adelantar un curso la implantación del nuevo Título de Grado en Derecho porque llevábamos varios años trabajando y realizando una importante dedicación a la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Desde el curso 05/06, ya venimos impartiendo todas las asignaturas con su medida en créditos europeos ECTS y aplicando una metodología adaptada a la declaración de Bolonia, donde la formación está centrada en el estudiante y en el desarrollo de aquellas competencias y habilidades personales y profesionales necesarias para el ejercicio de las distintas profesiones jurídicas. Además, en el curso 2006/07 empezamos ya a impartir los Programas Universitarios Oficiales de Postgrado, validos en el contexto europeo.
¿Cuál cree Vd. que constituye la principal aportación del proceso de adaptación a la declaración de Bolonia”? -Debe retenerse una consideración general que juega de manera decisiva a favor de Bolonia: que en el fondo ha abierto un proceso de reflexión y de modernización de las universidades que resultaba imprescindible en el siglo XXI. Aún sin la declaración de Bolonia, se hubiera puesto en marcha un proceso de cambio y adaptación a las necesidades profesionales y también de nuestros actuales estudiantes. Pero sin duda alguna, Bolonia lo ha impulsado y avanzado. El proceso en sí supone un cambio de cultura universitaria en el que se pasa en las aulas de la enseñanza al aprendizaje, lo que precisa de una gran reflexión por parte del profesorado y también del alumnado: alumno y profesor deben entrar en las aulas con objetivos muy concretos a alcanzar en cada una de las sesiones, pero sobre todo sabiendo que siempre se va a aprender algo. Hay mucha libertad en el modelo Bolonia pero a la vez hay mucho control y exigencia: todo ello va envuelto en un sistema de garantía de la calidad novedoso y necesario.
¿Qué problemas plantea la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior? Hablo ahora en general y refiriéndome a la universidad española en su conjunto. Sin duda, dos órdenes de problemas. Por un lado, uno interno, el que plantea la necesidad de impulsar la formación del profesorado universitario (tradicionalmente de gran calidad, pero centrado casi en exclusiva en la elaboración y creación de conocimiento) en los métodos pedagógicos que requiere, no sólo la formación en las competencias y habilidades que exige la eficiente práctica del ejercicio de las diversas profesiones jurídicas, sino también el desarrollo del propio crédito ECTS. El profesor de universidad ya no sólo debe saber enseñar Derecho romano, civil o mercantil, sino haberse hecho con los instrumentos necesarios para desarrollar en los alumnos, por ejemplo, la capacidad para tomar decisiones o para aplicar conocimientos para lograr resultados o para expresarse y comunicarse en público. Y por otro lado, el segundo orden de problemas que provienen de la reducción de tiempo presencial dedicado a la transmisión de conocimiento como consecuencia de la necesidad de formación en esas competencias y habilidades y del desarrollo del crédito ECTS. La superación de esos problemas ha de exigir muchos esfuerzos y transformaciones importantes que no se lograrán sin dificultades.
¿Qué modelo ha seguido la Facultad de Derecho de ESADE para la adaptación de su situación e Derecho a Bolonia? -En sustancia el que se deriva de la que es para nosotros una regla de oro: no traicionar las demandas del mundo profesional (¡de las muy distintas profesiones jurídicas!), que habían reconocido y consagrado con su aceptación la bondad del modelo seguido durante los quince años de vida de la Facultad. Ello nos ha llevado a respetar lo que han venido constituyendo las líneas maestras de nuestro sistema de formación jurídica: reforzamiento de la troncalidad, entendido como intensificación del aprendizaje de los núcleos básicos de formación jurídica (derecho civil, penal, administrativo, procesal...), reduciendo la atención a áreas de excesiva especialización; la preocupación por la atención personalizada al estudiante, manteniendo nuestros sistemas de tutorías; la internacionalización, aquí vale la pena subrayar quizás lo novedoso de poder acabar el Grado en una universidad extranjera aprovechando el último semestre del 4º curso; y, sobre todo, la preocupación por la formación en competencias o habilidades tanto genéricas como específicas; y el apoyo a la salida profesional a través del Servicio de Carreras Profesionales.
¿Ha intervenido de alguna manera el mundo profesional en el proceso de adaptación del modelo de la Facultad? -En la Facultad de Derecho de ESADE, llevamos años colaborando con nuestro Consejo Profesional, órgano asesor formado por representantes de todas las profesiones jurídicas y de más de 30 despachos de prestigio internacional, para llegar a crear el modelo propio de mapa de competencias, que dota a nuestros alumnos de una excelente habilitación para el ejercicio de cualquiera de las profesiones jurídicas. La invocación que hacemos el mundo profesional, yendo mucho mas allá de las palabras, ha supuesto una integración de la que hemos obtenido unos frutos importantísimos. Hemos sido muy conscientes de que es necesario enseñar el derecho de otra manera para que los alumnos lo aprendan también de otra forma: mucho conocimiento, como ya he dicho, respecto de las asignaturas obligatorias y mucha atención a las habilidades para el futuro ejercicio en cualquiera de las profesiones jurídicas. Contacto con la realidad jurídica y sus diversas profesiones desde el primer día.
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