"La esencia de nuestra filosofía es conocer al cliente"
Hablemos un poco de usted, de los días en que fundó usted el despacho...
Podemos empezar por decir que yo soy economista y máster en Derecho Tributario y, también, que estuve cerca de 10 años trabajando en el departamento legal de Arthur Andersen, desde el año 84 hasta el 94. En esos últimos cinco años en la firma me dediqué a la vertiente de la asesoría fiscal especializada sobre la problemática de la empresa catalana.
¿Cuáles fueron las razones para escoger este ámbito de trabajo tan específico?
Tal vez influyó que al principio de mi colaboración con Arthur Andersen mi trabajo se centró, sobre todo, en grandes empresas, en concreto en el sector de la banca y, francamente, es un sector que podríamos calificar de poco entrañable.
Supongo que una cosa llevó a la otra y, ya que en mi vertiente académica doy clases en Esade de Derecho Sucesorio, en concreto en temas relativos al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, monté una división dedicada a clientes de la tierra, a la empresa catalana.
¿Y qué le llevó a independizarse?
Las grandes firmas de asesoría tienen, es cierto, una gran técnica empresarial, pero tienen también el problema de continua rotación de personal. Es decir, en su parte positiva tienen conocimientos jurídicos y empresariales sobrados para afrontar grandes problemas en grandes empresas, como por ejemplo, en asuntos relativos a fusiones, a compra-ventas, etc. Pero el factor negativo es la falta de conexión directa con el cliente, precisamente a causa de la constante rotación de personal. Ello provoca frecuentes cambios de equipo que conducen a un alejamiento inevitable del cliente concreto. Y ello se da especialmente en el caso de los pequeños empresarios, de las pymes, quienes, al fin y al cabo, son mayoría en el tejido empresarial catalán.
Eduardo Pedrosa
¿Unos clientes con una problemática muy específica?
Y que, además, saben muy bien el tipo de trato que desean obtener y que, por supuesto, merecen: No toleran los cambios continuos de interlocutor, ni desean tener que asistir a reuniones con cuatro o cinco profesionales, cada uno de ellos especialista en temas como, por ejemplo, laboral, mercantil, fiscal, societario... y concentrado en solucionar ese aspecto concreto de un problema que el cliente ve (no sin razón) como un todo. Ello sin mencionar un punto también muy importante: el elevado coste de este tipo de asesoramiento, coste que, para un empresario medio, es a todas luces desmesurado.
Y de ahí surgió la idea de crear su propio despacho...
Exactamente. A raíz de estos hechos y de la experiencia acumulada durante esos años, monté un despacho en el que pretendía aglutinar el calor y el trato personal del abogado tradicional -aquel que tenía su despacho en el Eixample de Barcelona y era amigo personal de sus clientes- con la técnica compleja jurídica de los tiempos que corren, en el ámbito de la empresa de tamaño medio y medio/grande.
Es decir, abogado de empresa...
Pero en especial de empresa familiar. Es decir, no somos abogados de empresas, sino abogados de empresarios. Esa es la diferencia...que no-sotros no llevamos "temas", llevamos "clientes".
Cada cliente tiene en nuestro despacho un interlocutor que se encarga de transmitirle el estado de sus asuntos. Este interlocutor directo es siempre el mismo para cada cliente en concreto, y es también quien coordina la labor de los especialistas en cada tema, sea fiscal, laboral, sucesorio, etc.., según el momento y la situación del cliente en un momento dado.
¿Es este tipo de trato lo que marca la diferencia?
La esencia de nuestra filosofía se resume en conocer al cliente. Nuestra labor abarca desde redactar el testamento de una tía abuela, o el protocolo familiar del traspaso de padres a hijos... algo así como un médico de cabecera tradicional que conoce al dedillo todas las circunstancias vitales de "su paciente", aquel que sabe que cada caso es único y que, precisamente debido a ese conocimiento exhaustivo de la persona a la que está tratando, evita intervenciones agresivas o poco meditadas que, finalmente pueden significar un ataque a la salud del paciente.
¿Ventajas de este sistema de atención?
La primera ventaja para el cliente es que conoces bien sus temas y que inviertes pocas horas "de papel". Me explicaré: no redactamos informes de 50 páginas para explicar las razones de una fusión a un cliente; un informe que, sin duda, no se leerá. Este tipo de informe es necesario para macro-empresas. Nuestros clientes quieren que les expliquemos las razones y que trabajemos en llevar la fusión a término, sin grandes florituras. Quieren trabajo efectivo, explicaciones claras y concisas. Y eso es lo que les damos.
Habrá algún inconveniente en este método de trabajo...
Por supuesto. Pero los inconvenientes son exclusivos para el equipo de nuestro despacho, no para el cliente. Esta forma de trabajar implica un gran esfuerzo por parte de los profesionales. Sin ir más lejos, a todos nuestros colaboradores se les exige una licenciatura y un máster en Derecho o en Económicas y les consideramos absolutamente capacitados cuando llevan entre 4 y 5 años trabajando con nuestro sistema. Es norma de la casa que a nuestros colaboradores, si son abogados les formamos en Economía, y si son economistas, en Derecho. En cuatro o cinco años se han convertido en asesores jurídico-económicos en toda regla.
Suena a proceso largo y duro...
Sin duda lo es. Pero el resultado es óptimo, tanto para el profesional como para nuestros clientes que, en definitiva, son los beneficiarios directos de esta forma de trabajar y de esta estricta filosofía.
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