Se valora hoy en día que una empresa tenga bien protegidas sus marcas e invenciones? Por supuesto. Una firma que cumpla adecuadamente con la protección de su cartera de propiedad industrial e intelectual es una empresa que vale mucho más dinero en el mercado. Por ejemplo, J. Isern Patentes y Marcas realiza due diligences a los efectos de calibrar la propiedad industrial e intelectual de empresas inmersas en transacciones de fusiones y adquisiciones, y cabe decir que, precisamente debido a la importancia no baladí de estos derechos, en algún caso no se ha materializado la operación por culpa de una mala protección de los mismos por parte de la empresa que iba a ser adquirida. ¿Hasta ese punto es importante? Hasta ese punto, sí. Hay que tener en cuenta que las patentes, los diseños y las marcas son bienes inmateriales que pueden llegar a tener un gran valor económico. Gracias a ello, nuestras valoraciones han permitido avalar hipotecas o créditos de nuestros clientes, e incluso, levantar alguna suspensión de pagos. ¿Hay alguna manera de verificar si una empresa tiene una cartera de patentes, diseños y marcas conforme a sus necesidades? Por supuesto, mediante una auditoría de su cartera de propiedad industrial e intelectual. ¿Qué factores hay que tener en cuenta, en esta auditoría? El factor más relevante es el sector al que pertenece la empresa auditada. En este sentido, es muy distinto el tratamiento en una empresa que se dedique al sector de la alimentación o que pertenezca al sector farmacéutico o de la construcción. Es evidente que, en el primer caso, el sector alimentario, es más fácil una confusión mercantil y requiere mayor protección y defensa un producto que se vende en un supermercado que el que se vende en una farmacia, en muchos casos, con receta médica. También hay que tener en cuenta factores como son el volumen de negocio, los países en los que tiene presencia física en el presente o en el futuro… Un punto importante de estudio, por otra parte, es la valoración de si las patentes y marcas en cuestión son registros débiles o fuertes. Así, si las marcas protegidas que se puede considerar que tienen carácter genérico o descriptivo no aportan ningún valor añadido significativo; ello es debido a que un tercero podrá utilizarlas sin ningún impedimento. A modo de ejemplo, si la marca protegida es "Limpiezatotal", para productos de limpieza, la podrá utilizar cualquier competidor en sus etiquetas poniendo, por ejemplo, "Limpieza Total de sus Mármoles". Y, por descontado y en último término, hay que proporcionar a la empresa las conclusiones y soluciones a los posibles problemas detectados. ¿Y tras las conclusiones? Es el momento de diseñar con el cliente una política clara de protección. Es decir, qué protección desea para sus marcas líderes y secundarias, qué protección quiere en el extranjero, qué tipo de invenciones son rentables patentar, que diseños son necesarios registrar… todo ello de acuerdo en base al informe confeccionado. Cuando ha realizado estas auditorías, ¿Qué problemas ha detectado usted en las invenciones con más frecuencia? Diría que en la redacción de las patentes prioritarias, que son las que luego se utilizan para hacer extensiones a nivel internacional. Tenga en cuenta que un mal redactado puede significar la no concesión de la patente. Por eso es muy importante que se patente siempre desde el primer momento una invención con el asesoramiento de un experto en propiedad industrial. En segundo lugar, también es frecuente el error en cuanto al cumplimento de los plazos para poder reivindicar estos derechos en países que eran de interés para la empresa. Hay que tener muy presente que, en materia de patentes, si no has reivindicado tus derechos en los plazos correspondientes, el objeto de la patente pasa a ser de dominio público, y cualquiera puede fabricar tu invención. En cuanto a registros en el extranjero, ¿destacaría usted alguna dificultad en concreto? Más que hablar de "dificultad", diría que los registros tienen su propia casuística según el país. Destacaría el caso de los países de Latinoamérica, en donde J. Isern Patentes y Marcas lleva trabajando hace ya muchos años, y en donde considero vital conocer el mercado de forma diría que exhaustiva. Me explicaré: En primer lugar, el hecho de compartir idioma nos ha llevado a encontrar marcas similares o incluso idénticas, lo cual es, de por sí, un obstáculo a superar. En otro orden de cosas, el gran número de países que, evidentemente, tienen legislaciones propias y muy distintas, la especial lentitud de los trámites, etc… contribuyen a complicar la cuestión. Sin ir más lejos, el caso argentino, en dónde la Administración Pública se inhibe y los conflictos deben dirimirse por mediación privada en un plazo de un año y, si no hay acuerdo, se debe recurrir a una mediación obligatoria previa a una demanda judicial por oposición indebida. Es evidente que los plazos se eternizan… Pero, Latinoamérica es un mercado importante… Efectivamente. Y lo es mucho para nuestra firma, visto que muchas empresas europeas optan por llevar a cabo sus registros a través de un experto español, por ejemplo, en lo que concierne en materia de patentes nos confían la redacción y traducción de las mismas por una cuestión de eficacia y rapidez y, en segundo lugar, porque somos los interlocutores naturales directos con el continente sudamericano. Quiero destacar que J. Isern Patentes y Marcas conoce muy bien los mecanismos de trabajo aplicables en esos países, tema en que hemos invertido muchos esfuerzos y dedicación.
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