 ¿Maniega & Soler se ha consolidado en apenas 10 años como uno de los despachos de referencia a nivel nacional. ¿Qué nos pueden indicar de sus orígenes y de su evolución en sus primeros años? Maniega & Soler nace del turno de oficio. Yo vengo del mundo de la empresa y Laura, como tantos otros abogados, una vez acabados los estudios de derecho se apuntó al turno de oficio con muchas ganas de hacer las cosas bien. Laura compartía entonces despacho en la calle Trafalgar y yo decidí incorporarme al despacho al poco de conocernos. Al cabo de dos años nos fuimos a la Avenida Pau Casals. Aquí empezamos a “complicarnos la vida” dotando al despacho de una filosofía que hemos mantenido hasta ahora. Por ejemplo, nosotros no deseamos especialmente la hiperespecialización, es decir, nos gusta que todos los abogados que integran el despacho tengan una idea muy global de lo que es el mundo del derecho. Aunque después sepan más de una materia determinada, nosotros no queremos un extraordinario penalista que no conozca el código civil, por muy bueno que sea. Así que, desde que nos trasladamos a Pau Casals, empezamos a crear departamentos a petición de los propios clientes, quienes nos han ido guiando. Hemos ido creando en función de las necesidades que teníamos y no a la inversa: “monto un despacho, con una estructura, con departamentos y ahora que me vayan viniendo los clientes”. En eso nunca hemos creído. Lo que sí hemos ido haciendo además, según las necesidades del cliente, es dotar de mayor sofisticación algún departamento. Cuando el despacho de la Avenida Pau Casals, en el que teníamos una plantilla de unas veinte personas, se nos quedó pequeño otra vez, nos trasladamos al edificio Beethoven en la Avenida Diagonal. Por aquel entonces también abrimos nuestra oficina de Madrid. Entiendo que de nuevo guiados por las necesidades de sus clientes.. Siempre ha sido a petición del cliente. No decidimos estar en Madrid porque debíamos estar. Ese es, muchas veces, el gran error de algunos despachos de Barcelona: creen que deben estar por el único motivo de tener presencia. Entendimos que debíamos estar donde nuestros clientes nos necesitaban. Y esa misma filosofía nos llevó a abrir oficina en Valencia y posteriormente en Sarajevo. Sarajevo no se trata de un destino habitual… Sarajevo es fruto de la petición de un cliente que tenía una necesidad clara de implantar una industria en el este de Europa. Analizamos entonces la posibilidad de abrir oficina propia en Bosnia-Herzegovina, uniendo de este modo los intereses del cliente con la clara vocación internacional de nuestro despacho. ¿Puede un abogado dedicarse al ejercicio de la profesión y al mismo tiempo dirigir un bufete? Entiendo que la gestión de un bufete de abogados de tamaño medio puede llegar a ser incompatible con el ejercicio de la profesión. Otra cosa es el despacho más o menos pequeño; unipersonal, de dos o tres profesionales, donde el abogado titular no tiene más remedio que acabar haciendo un poco de todo, porque la propia idiosincrasia de esta actividad así lo requiere. Indudablemente, es impensable que los socios directores de un gran bufete puedan participar de forma activa en la práctica diaria del ejercicio de la abogacía. Su despacho es un ejemplo de aplicación de responsabilidad corporativa. ¿Podría extenderse en este punto? Conciliar vida profesional y vida familiar no debe plantearse como una posibilidad, sino como una necesidad. Cualquiera de nosotros, requiere estabilidad en todos sus frentes personales para avanzar con éxito en el recorrido diario. El problema se plantea en el momento de trasladar la voluntad de la empresa a la realidad cotidiana. No cabe duda que el trabajo tiene que llevarse a cabo, por ello debemos hacer uso de medidas imaginativas y adaptables que hagan posible el compaginar la vida laboral y personal. Esto es factible con políticas adecuadas, teniendo confianza en el proyecto a desarrollar y con espíritu continuista y no meramente con afán oportunista y mediático ante la moda de la responsabilidad social corporativa. Se trata de innovar y reinventarse constantemente a uno mismo y cómo no, a la propia organización. Es la dirección quien ha de tomar la iniciativa y crear planes de flexibilización y adaptación laboral. Por ello, recientemente hemos aprobado un ambicioso Plan de Flexibilidad y Adaptación Laboral (PFAL), en el cual se ha puesto de manifiesto el grado de implicación en cuanto a la Responsabilidad Social Corporativa. Dicho plan ha sido reconocido y premiado por la prestigiosa revista económica “Emprendedores”. No podemos olvidar que la abogacía es una institución que tiene un inminente carácter social de servicio público. Por consiguiente, las empresas del sector debemos ser un baluarte en el compromiso de cambio y proyectarlo a nuestro entorno, concitando voluntades que reviertan en trabajadores, familias, y por supuesto en el conjunto de la sociedad. ¿Cree que este plan o criterio que ha impuesto y respetado desde el principio es compatible en el futuro con las exigencias del mercado o con las exigencias del propio crecimiento del despacho? Lo que sí que es cierto es que no vamos a cambiar nuestro criterio, porque consideramos que los profesionales tienen derecho a tener vida propia. Pretendemos ir a más, ser cada día más flexibles y dotar a nuestras oficinas de sistemas más benévolos y racionales. Si nos comparamos con el resto de Europa, cuando nosotros entramos a trabajar por la tarde, ellos acaban su jornada laboral. ¿Porqué ellos pueden y nuestros profesionales no? Posiblemente porque ellos quieren y nosotros no queremos. Un estudio de la Unión Europea dice: “En España se trabaja un 13% más y se produce un 15% menos”. La cuestión es optimizar el tiempo. Las jornadas maratonianas hasta alta horas de la noche, difícilmente son asumibles. Los bufetes que sistemáticamente prolongan sus jornadas laborales, desde mi punto de vista, tienen un problema organizativo. Probablemente necesitan tener más profesionales o estar mejor estructurados. Es la propia dirección del despacho quien ha de tomar la iniciativa y crear planes de flexibilización y adaptación laboral. Si contemplamos la situación del mercado legal, los rankings muestran importantes crecimientos en la facturación de los despachos, y describen un entorno prometedor para el sector Lo primero que se debería analizar a la hora de poder valorar con objetividad, los datos a los que hace referencia, serían el tipo de organización a la que nos estamos refiriendo. ¿Usted está creciendo de forma orgánica o mediante la integración de terceros? Es decir, ¿Pertenece usted a una red de franquicias o por lo contrario, el personal de su despacho o colaboradores dependen directamente de una matriz? No es lo mismo crecer por méritos propios, porque has conseguido nuevos clientes o porque se están haciendo bien las cosas, que haber incorporado en tu organización a otros que han acabado sumando sus facturaciones otorgando de esta manera, una apariencia irreal, o como mínimo inexacta. Tenemos claro que queremos ser un despacho de referencia entorno a la calidad jurídica. No queremos ser ni los más grandes, ni los que más número de abogados tengamos. En cambio, sí queremos que nuestros clientes nos reconozcan por la calidad jurídica de nuestro trabajo. Y pensando en el futuro, ¿Está previsto que el crecimiento orgánico, del que ha hablado antes, con recursos propios, se concrete en nuevas filiales? Antes de que se acabe el año, abriremos una oficina propia en Sevilla coincidiendo con el décimo aniversario de Maniega & Soler. Asimismo, tenemos planteados diferentes actos para conmemorar dicho aniversario. Entrevista realizada por Gonzalo Sivatte
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