 Estamos en junio, época de cierre de ejercicios empresariales. ¿Cómo resumiría el año 2005 de la Mútua en el aspecto económico? Muy satisfactorio. Y daré tres ejemplos. En primer lugar, diré que este año hemos superado la cifra de 14 millones de Euros en el pago de prestaciones. Esto quiere decir que, de media, han correspondido cerca de 1.000 Euros por mutualista. En segundo lugar, quiero resaltar el incremento de un 26,8% que hemos experimentado en las provisiones técnicas, es decir, en los fondos necesarios para hacer frente a los compromisos con los mutualistas, cifradas en 14.3 millones de Euros. Por otra parte, considero un dato muy relevante que el gasto necesario para el desarrollo del ejercicio, o sea, gastos generales, de administración y gestión, amortización, etc… no ha superado el 8% del presupuesto. La conclusión que creo que se puede extraer de los puntos que he detallado, es que durante este ejercicio hemos sido verdaderos redistribuidores de la renta que los mutualistas nos han confiado. En cuanto al colectivo de mutualistas, ¿Considera usted que el nivel de aseguramiento del abogado es el correcto? Rotundamente, no. Queda un largo camino a recorrer. Es curioso como el abogado se preocupa más de los asuntos de terceros que de los suyos propios. En muchas ocasiones, no tiene en cuenta que su máquina productiva de trabajo es él mismo, su salud…, y no es lo suficientemente previsor en las cuestiones que afectan a su vida laboral y, por ello, no suele dotarse de un nivel de protección personal adecuado a cada circunstancia. Hoy en día la vida profesional del abogado implica un ritmo muy alto y, a veces, el abogado no es consciente de ello. Prueba de ello es que la mayoría de los expedientes de bajas laborales que tramitamos se refieren a personas de edad inferior a los 45 años y la máxima siniestralidad se registra en el apartado de enfermedades psicológicas, cuando, hasta hace muy pocos años el apartado con mayor siniestralidad era el de enfermedades cardiovasculares, del aparato circulatorio… ¿La Mútua está en disposición de proporcionar toda la protección que pueda necesitar el abogado y su familia? Por supuesto. Tanto en cuanto se refiere a la diversificación de los productos como en cuanto a las cuantías de los mismos. En este último aspecto, a modo de ejemplo, sólo mencionar que un abogado puede tener, en concepto de subsidio por enfermedad, hasta 6.000 Euros mensuales. En otro orden de cosas, este año se ha producido un hecho remarcable, la promulgación de la Ley 22/2005 de la Seguridad Social ¿Qué nos puede decir al respecto? Ha sido, sin duda, un reto importante para la entidad. Y desde aquí, quiero agradecer a nuestros mutualistas la confianza que han reiterado en nuestra institución: el 99,5% de nuestros asociados han optado por continuar confiando en la mutua. ¿Era esto previsible? ¿Por qué? Se ha reproducido una situación que está vigente en la sociedad civil catalana, es decir, se ha vuelto a demostrar que la protección pública y la privada pueden convivir. Así, en muchos casos en que el abogado debe incorporarse al régimen público de la Seguridad Social, opta por seguir manteniendo su confianza en su mutua que le ofrece un amplio abanico de productos aseguradores que proporcionan una protección personal y familiar adecuada a sus necesidades concretas. ¿Cuáles son estos productos aseguradores que menciona usted? A parte de las prestaciones que también ofrece el régimen público, nuestra acción protectora está diseñada para el colectivo de los abogados y sus familias. Añadir a la calidad asistencial una serie de aspectos que ni el régimen público ni la mayoría de las entidades aseguradoras privadas pueden llegar a ofrecer. Me refiero a temas tan dispares como la óptica, la dependencia, la adopción, la lactancia, la media baja, la maternidad tal y como la contemplamos… en resumen, un buen número de prestaciones muy bien pensadas para cubrir las necesidades del colectivo que nos ocupa. ¿Y de cara al futuro? A partir de la realidad existente tras la aprobación de la Ley 22/2005, estamos potenciando nuestro ámbito asegurador complementario para poder ofrecer a los mutualistas productos aseguradores que no encuentren en su protección pública. Así, de momento, hemos desarrollado un Plan de Previsión Asegurado y un Seguro Temporal Renovable para que nuestros mutualistas puedan compaginar la protección privada con el aseguramiento público.
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