 La realidad económica italiana durante los últimos años se ha caracterizado por basarse en un sistema opresivo, altamente burocratizado y con una de las presiones fiscales más altas en los países de la OCDE. Este sistema era un claro obstáculo para el crecimiento y el desarrollo de la "empresa italiana", creando un muro infranqueable a las inversiones extranjeras. Estas cuestiones han sido el origen de una de las economías sumergidas más activas de Europa. En sintonía con el denominado "modelo español", el nuevo gobierno italiano está adoptando un conjunto de medidas encaminadas básicamente a impulsar la economía italiana, dejando aflorar la economía sumergida, incentivando la reinversión de beneficios empresariales, fomentando la “new economy”, eliminando el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y reformando, en suma, el derecho societario, laboral y tributario en todo lo que afecta a la vida de una empresa. Normas para incentivar la emersión de la economía sumergida Esta medida tiende a favorecer la emersión y la legalización de las relaciones de trabajo irregulares, asegurando tanto la plena tutela social y asistencial de los trabajadores como ayudas a las empresas, mediante incentivos fiscales y sociales, y mediante una especie de “declaración de emersión”. Lo que constituye un título principal, para entrar en el plano de la emersión, no es el pago de lo que se ha sustraído, sino la contratación de trabajadores. Se introduce un nuevo contrato de trabajo, flexible a las exigencias (de tiempo y de ámbito de la producción) de las empresas. El “factor coste del trabajo” (uno de los principales problemas en Italia) se alinea a los “standard” europeos.
Incentivos fiscales para las inversiones y el desarrollo Con el mecanismo propio de la Ley Tremonti de 1994 relativa a la no imposición de los beneficios reinvertidos en bienes básicos en el ejercicio de la actividad productiva, se tiende en cambio a relanzar la economía, en evidente fase de estancamiento, aplicando un tipo de gravamen único del 33% para todas las empresas. Los nuevos incentivos van a sustituir gradualmente las antiguas disposiciones (IRAP, DIP, “Agevolazioni Visco”) que tantos problemas han creado en los últimos años, dado que, hasta la fecha, era imposible calcular con exactitud la tributación de una empresa en Italia.
New Economy Para favorecer la implantación de nuevas sociedades de capital (con exclusión de bancos y financieras) se prevé que el desembolso del propio capital pueda ser sustituido por una póliza de seguros. Para evitar que la baja “capitalización” societaria sea un obstáculo para el nacimiento de empresas que, industrialmente, no necesitan de “medios propios” como instrumento de financiación, la norma introduce un instrumento alternativo, de tipo “derivativo” respecto al capital social, y lo identifica en una póliza de seguros “ad hoc”.
Simplificación de las obligaciones formales Con el fin de simplificarlas, se instaura la obligación de llevar un único registro IVA, suprimiendo las declaraciones periódicas del IVA, de las legalizaciones de los registros y del ingreso del impuesto el 15 de Agosto - único caso en Europa- hasta lograr la sustancial supresión de la declaración de los retenedores de los impuestos.
Supresión del impuesto sobre sucesiones y donaciones Los actos de donación y las liberalidades, incluidas las renuncias puras y simples realizadas a favor de sujetos, distintos del cónyuge, de los parientes en línea recta y de los restantes parientes hasta el cuarto grado, quedan sujetas al Impuesto sobre Transmisiones aplicables a las operaciones a título oneroso, y siempre que el valor de la cuota referente a cada uno de los beneficiarios sea superior al importe de 350 millones de Liras. Además, resultará interesante realizar donaciones de fuente extranjera.
Reforma del derecho societario Se está diseñando un derecho societario dotado de mayor modernidad (la normativa italiana se remonta a 1942) y de mayores garantías tanto para los empresarios como para los consumidores. La Reforma tiene como objetivo favorecer el nacimiento, el crecimiento y la competitividad de las empresas, permitiendo el acceso de los capitales a los mercados internos e internacionales, así como definir con precisión las obligaciones de los órganos sociales. Asimismo, prevé la ampliación de la autonomía estatutaria y la adaptación de la disciplina de los modelos estatutarios a las exigencias de las empresas. Por lo tanto, la reforma planteada tiene como objetivo fomentar la constitución, el desarrollo y la competitividad de las empresas italianas, impulsando su presencia en los mercados internos e internacionales. Asimismo, se dislumbra un marco normativo idóneo para las inversiones extranjeras financieras y empresariales en Italia. Si a ello le añadimos los valores tradicionales italianos de fiabilidad y de calidad internacionalmente reconocidos, podemos concluir que Italia vuelve a representar un área de oportunidades extraordinarias para la localización de ideas, empresas e inversiones.
Massimiliano Sammarco y Guillem Domingo Pérez
|