 El deporte y especialmente el fútbol en sus primeras divisiones se han convertido un mundo en el que que se mueven ya no sólo grandes intereses deportivos y sentimentales sino que también comerciales. El negocio del fútbol se estima que mueve en España más de 3.000 millones de euros, casi un 0,5% del Producto Interior Bruto. Este baile de cifras demuestra el camino que definitivamente han tomado los clubs. Estos ya no son sólo un elemento identificador de una localidad o región, si no que son también verdaderas empresas comerciales que venden su imagen y marca como catalizadores de ventas de multitud de productos y terceras marcas que se adhieren por publicidad. El interés económico por los clubs ha provocado sorprendentes hechos como el ocurrido el pasado Junio de 2005 cuando el americano Malcom Glazer propietario de un famoso equipo de fútbol americano adquirió la práctica totalidad del Man- chester United por 1.146 millones de euros. Todo ello porque, además de ser entidades de las que se espera un alto rendimiento deportivo, se les exige también ser las que más venden y promocionan su marca en el mundo. Hay realmente una liga paralela, la de las marcas de clubs y jugadores. Así pues los clubs deben esmerarse tanto en crear una buena imagen comercial y afectiva hacia su marca como en protegerla y defenderla frente aquellos quienes intentan sacar provecho de la misma sin su consentimiento. Se debe tener clara la política, ya no sólo comercial y de márketing, si no la legal que asegure su éxito decidiendo qué, cómo y cuándo proteger las marcas y logos en los diferentes mercados de manera razonable y justificada a las circunstancias y expectativas económicas. También es importante para los clubs saber cuándo es conveniente y aconsejable iniciar acciones aduaneras, policiales y jurisdiccionales para perseguir las falsificaciones y sus autores, por lo que el asesoramiento de una buena Agencia de Propiedad Industrial es imprescindible en todo ello. Son conocidas y exitosas las numerosas operaciones contra la Piratería de ropa deportiva u otros productos usando ilícitamente las marcas e insignias de los principales clubs de fútbol. Así, recientemente en febrero de este año tuvo lugar la operación Pedrada cuando peritos y fuerzas de la seguridad intervinieron en el mercado de A Pedra en Vigo en el que incautaron numerosas prendas ilícitamente marcadas con insignias y marcas de reconocidas marcas comerciales y clubs de futbol como el Barça, En dicha operación actuaron 90 agentes, 15 peritos de 40 marcas y se necesitaron cuatro vehículos industriales para llevarse todas las prendas y productos falsificados. Recordemos la famosa operación dirigida por La Guardia Civil y la Guardia Urbana de Barcelona, en la denominada operación "HORA II", en la que procedieron a la desarticulación de la red de importación y distribución de artículos de marca falsificados más importante de Cataluña, que actuaba en diferentes establecimientos de Barcelona, siendo intervenidos más de 1.200 paquetes de ropa deportiva, valorada en más de 6 millones de euros (1.000 millones de pesetas.). Incluso, en Baleares se detuvieron en una operación a cinco personas por vender ilegalmente el logotipo del Barça y otros clubs mediante la descarga de éstos en los móviles Lo mismo pasa con los jugadores y algunos entrenadores. Ya no son sólo deportistas ni se les ficha teniendo en cuenta exclusivamente un rendimiento deportivo, si no que se les valora también como un medio para la comercialización de marcas de productos y servicios convirtiéndose en verdaderas marcas comerciales debiendo tener éstas una óptima protección registral ante los organismos competentes como la OEPM, OAMI, OMPI, otras oficinas y registros de Internet al igual que los clubs. Hoy en día la mayoría de ingresos de los clubs provienen por sus derechos de imagen y merchandasing de sus marcas y jugadores, pudiendo superar o igualarse, en algunos casos, a los ingresos por los derechos de retransmisión o venta de entradas. Es por esto que conviene gestionar y proteger dicho potencial a fin de que ningún piratilla de turno pueda aprovecharse de la imagen de los clubs ni de sus jugadores sin su consentimiento o, mejor dicho sin pagar a los propietarios de dicho derecho. Pero no sólo los clubs ven cómo los piratas usan ilícitamente su nombre y marca sino que también los jugadores y algunos entrenadores son blanco de falsificadores y oportunistas. Así pues, y para cambiar de medio tanto Ronaldinho como Frank Rijkaard vieron como terceros se apoderaron inicialmente de los dominios de internet RONALDINHOGAUCHO.COM y FRANKRIJKAARD.COM, dominios que ya han sido transferidos a sus respectivos legítimos titulares. Pero no todas las estrellas han conseguido obtener con éxito su nombre o apellido como nombre de dominio. Prueben con SAMUELETOO.COM, el resultado es una página absolutamente insultante y ofensiva para con el jugador debiéndose tomar las medidas oportunas para que dicho dominio sea transferido al jugador. Para proteger su imagen, clubs y jugadores han registrado como marcas o nombres de dominio sus nombres y protegido también sus logotipos, emblemas y eslóganes a fin de que nadie intente aprovecharse de su prestigio y poder hacer frente a los actos de piratería, todo ello con el debido asesoramiento y apoyo de una Agencia de Propiedad Industrial. Adicionalmente los nombres de muchos clubs y deportistas se han convertido en verdaderas marcas notorias y renombradas gozando de una protección aún más efectiva de acuerdo con la normativa aplicable. Pero no sólo los clubs y jugadores deben proteger sus marcas de usos ilícitos, sino que las organizaciones internacionales también deben hacerlo y vigilar que nadie infrinja los derechos marcarios y de publicidad sobre la imagen de las competiciones oficiales que organizan. Por ejemplo, la FIFA, antes del inicio de la anterior copa del mundo ya había iniciado más de 500 demandas en 51 países con éxito en la inmensa mayoría de los casos en que terceras personas habían utilizado ilícitamente las marcas de la FIFA sin autorización (FIFA, WORLD CUP...) Como puede comprobarse los clubs y jugadores no sólo compiten en el campo de juego, sino que también lo hacen en el mercado a través de sus marcas además de hacer frente a la piratería, porque se estima que a nivel mundial sólo hay capacidad para absorber con éxito de ventas tres o cuatro licencias o marcas de clubs y sólo los más preparados, mejor gestionados y asesorados conseguirán llevarse un buen trozo del pastel que está en juego. Pepe Isern Abogado y Socio de J. Iwern Patentes y Marcas
|