 Tendremos que hablar del tema del canon digital, que tanta polémica está levantando ¿Cuál es, en realidad, la situación? -Es cierto que el tema ha generado una gran polémica, que está en boca de todos, que se han escrito un sinnúmero de artículos en prensa y que incluso ha entrado en la campaña electoral, en boca de partidos políticos de distintas tendencias. La verdad es que ello es, cuando menos, sorprendente, ya que la cuestión se resume en que España, a requerimiento de la Unión Europea, ha tenido que legislar para adaptarse a la legislación comunitaria en lo referente a la protección de los derechos de autor de los creadores.
Es decir, ¿el canon no lo ha inventado la SGAE? -¡Por supuesto que no! Para comenzar, quiero dejar claro dos cosas. Primero, en el año 2001 la Unión Europea aprobó la Directiva de la Sociedad de la Información y transcurrido el plazo de su aplicación, conminó a España a adaptar la ley de Propiedad Intelectual a su normativa y a implantar lo que conocemos como el mal llamado canon digital. Tenga usted en cuenta que el canon digital está vigente en toda Europa. Es cierto, también, que en la mayor parte del mundo anglosajón el canon no existe. Pero eso no es un beneficio para el usuario ya que implica que es ilegal realizar cualquier tipo de copia privada, lo cual puede implicar incluso penas de cárcel. Europa optó por implantar el canon a los soportes para proteger los derechos de autor y los del consumidor al mismo tiempo, legalizando así lo que conocemos por “copia privada”. Y segundo, y no menos importante, es que en España existen 9 entidades de gestión de propiedad intelectual que son las que ingresan y distribuyen entre sus asociados los ingresos que el canon genera. Es pues una falta total de información atribuir a la SGAE la autoría de la ley –que, por cierto, en su día, aprobaron mayoritariamente todos los partidos políticos, incluso los que ahora se manifiestan contrarios a la misma- y están absolutamente fuera de lógica los ataques que hemos recibido.
Es bien cierto que les han atacado desde todos los frentes… prensa incluida… -No lo sabe usted bien: piense que se han llegado a publicar cifras de ingresos con tres ceros de más con respecto a la realidad. Y esto sólo para empezar, porque se han llegado a decir verdaderas barbaridades que espero que sean fruto de una mala información, no de la mala fe. Aunque también debo decir que empiezan a aparecer en prensa artículos que defienden la aplicación del canon, con argumentos fundamentados que nos dan la razón.
¿Cuáles son estos argumentos? -En primer lugar, diré que ya existía, vuelvo a insistir, el mal llamado canon (de hecho, es una remuneración compensatoria) para los soportes analógicos. Es decir, las cintas de vídeo vírgenes lo pagaban, así como las cassettes, o los reproductores de vídeo analógico. La ley no contemplaba el pago del canon en los soportes digitales simplemente porque dichos soportes no existían cuando se promulgó la ley. En segundo lugar, el canon deben satisfacerlo los fabricantes de dichos soportes, no los consumidores. Otra cosa es que dichos fabricantes hayan repercutido sobre el consumidor final el canon y que, además, la cifra repercutida sea, en algunos casos, bastante superior al canon soportado.
¿A quién beneficia pues, en concreto este canon? ¿A quién va el dinero? -Ciertamente, no a las entidades de gestión que, como su nombre indica, únicamente gestionan los derechos de la propiedad intelectual. Pero, contestando a su pregunta, le diré que, en el caso de la SGAE, los ingresos van a parar a tres destinos. El primero, y creo que muy importante, es la ayuda social a los miembros de la entidad. Es evidente que no es fácil vivir de esta profesión y que, frecuentemente, los autores pasan por momentos económicamente difíciles. A estos casos va una gran parte de los ingresos obtenidos a través de la aplicación de esta remuneración compensatoria por copia privada. La segunda rama de distribución de los ingresos se destina al pago a los autores por la difusión de su obra, que se lleva a cabo siguiendo un sistema y un baremo y/o sondeo que es el mismo modelo que aplican las otras entidades de gestión a nivel internacional, que puede parecer complicado, que igual no es perfecto, pero que procuramos que sea lo más justo posible. Y la tercera vía es la promoción y difusión de la obra de los asociados a la entidad, mediante publicaciones, libros, actos, conciertos, formación y patrocinios y, en muchos casos, con ayudas directas para que el autor pueda llevar a cabo proyectos imposibles de financiar de forma particular y, finalmente, en espacios que contribuyan a la difusión y promoción de sus obras. Es decir, en casos así la SGAE actúa como si fuese una entidad financiera, con la salvedad de que no carga intereses.
¿A qué viene pues tanta polémica? -No puedo menos que pensar que a falta de información. Es una pena que mientras este canon está implantado en toda Europa –por cierto allí la ley es más dura que aquí- sin que se haya producido ningún tipo de problema y que en cambio, aquí, en donde, por cierto, existe una de las tasas más altas de piratería del mundo, se rechace con tanta contundencia. ¿Tal vez porque en España no estamos muy acostumbrados a proteger nuestra propia cultura, cosa que sí ocurre en esos otros países? Tal vez…
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